El lenguaje como expresión de libertad.
Por Nancy Antolínez G.
Entendiendo la comunicación como proceso y evaluándola como un privilegio del que disfrutamos los seres humanos, tal vez sea posible internalizar al lenguaje (de cualquier tipo) como una expresión de libertad. Por medio de éste y sobre la base subjetiva de nuestra experiencia podemos, por ejemplo, interpretar el entorno y comunicarnos con quienes nos rodean, comprender por medio de la lectura lo que intentan, desde su capacidad para expresarse por medio escrito, lo que otros desean divulgar. Se hace posible compartir vivencias y erradicar límites y barreras que puedan enturbiar la comunicación. Quien se hace amigo del lenguaje siempre conseguirá la manera de expresar sus ideas y pensamientos, disfrutando así de la verdadera libertad.
La comunicación asertiva es un arte, siempre dependiente de la subjetividad de quienes interactúan pero también del lenguaje que se utilice. Como seres complejos son muchas las variables intervinientes que incluimos en los procesos comunicativos, por lo tanto es vital armonizar los diferentes canales de comunicación con que podemos encontrarnos para adecuar el lenguaje a utilizar, lo que se facilitará si nuestro dominio del mismo es el apropiado.
Una de las mejores oportunidades para adquirir conciencia sobre las limitaciones que tenemos al comunicarnos, es al momento de encontrarnos con la necesidad de escribir nuestros progresos en las diferentes investigaciones que realizamos como trabajo para la tesis doctoral. A medida que avanzamos, cada vez es más lo que deseamos expresar, pero muchas veces también es menos lo que podemos escribir coherentemente. Se involucran aquí factores que gravitan siempre en torno a la capacidad de producir escritos que nos permitan comunicarnos con una audiencia para la cual es necesario interpretarnos en ausencia. Nuevamente el uso correcto del lenguaje adecuado se transforma en un arte que no todos dominan o disfrutan de igual manera.
La conversación, la lectura y la reflexión, entre otras actividades, pueden ayudarnos a enriquecer y desarrollar nuestro lenguaje. La curiosidad y la constancia son conductas que bien administradas pueden convertirse en nuestras aliadas para apropiarnos de herramientas que desarrollen en nosotros el perfil de comunicadores asertivos.
Comunicarnos es cotidiano, hacerlo asertiva y eficientemente es un reto. ¿Cómo superarlo? Tal vez un primer paso sea asumir al lenguaje como una expresión de libertad.


