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Marvis Rumbos

En primer lugar,  señala Morle (1996) que los estudios formales de postgrado se inician en Alemania a comienzos del siglo XIX y las primeras experiencias latinoamericanas aparecen a mediados del presente siglo. El Doctorado en el mundo, como título académico más alto que generalmente otorgan las universidades, tiene una historia muy larga.

Ahora bien, se debe reflexionar sobre el proceso de construcción de los proyectos de tesis doctorales en el espacio universitario y tal como lo señala Tonon (2004)  que el escenario más amplio es la universidad, tradicionalmente conceptualizada como una institución portadora de “saber” y por ende de “poder” formal. La universidad nace en el siglo XII concebida como una asociación dotada de unidad, no estando asociada en sus inicios a un lugar físico sino que anclada en un grupo de personas cuyo objetivo era corporativo. De esta manera, en tanto corporación, la universidad expresaba la organización de sus miembros que defendían el monopolio de enseñar, simbolizado en “la licencia”. Es por eso que al principio solo existió el conjunto de maestros más allá de la particular especialidad que cada uno de ellos sustentara. Es a partir del siglo XIII que los grupos que comienzan a hacerse autónomos y que conforman el poder intelectual (studium) dan lugar a la generación de las Facultades, conformadas como núcleos a partir del desarrollo de las disciplinas. De manera, que desde el punto de vista educativo, el doctorado nació como un título docente, progresivamente ha asumido connotaciones profesionales y más recientemente su vinculación predominante es con la Investigación científica.

Por otra parte, tesis proviene del latín Thesis que, a su vez, deriva del vocablo griego. Se trata de una proposición o conclusión que se mantiene con razonamiento. La tesis es una afirmación de veracidad argumentada o justificada cuya legitimación depende de cada ámbito. También la tesis se considera como un trabajo científico que presenta en la universidad el aspirante al título de doctor en una facultad. Igualmente, una tesis doctoral es un estudio escrito sobre una investigación de carácter original efectuada por un estudiante o un escrito de un análisis de publicaciones hechas por otros sobre un tema dado. La tesis doctoral permite acceder al grado de Doctor (Persona que ha adquirido el nivel universitario más alto (doctorado).

En segundo lugar, con relación al proceso de la tesis doctoral las universidades elaboran un conjunto de normas que pautan dicho proceso para obtener el grado de Doctor. En el caso que nos ocupa la Universidad Fermín Toro en el año 2001 publicó las Normas para Elaboración y Presentación de los Trabajos de grado para la Especialización, Maestría y Tesis Doctoral que establecen los requisitos, procedimientos y criterios exigidos por la UFT en seis (6) capítulos que constituyen los requisitos finales de la formación de los aspirantes al grado de Doctor. Su aprobación es condición indispensable para el otorgamiento del grado ya referido. Los aspirantes al Grado de Doctor deberán presentar una Tesis Doctoral, la cual consiste en una investigación que constituya un aporte significativo al conocimiento y demuestre la formación científica como la independencia de criterio de su autor y debe ser de la autoría personal e individual del aspirante, inédito, elaborado como parte de los estudios realizados y no utilizado para optar a otro grado académico y presentado en idioma castellano. El estudiante debe prepararla con la asistencia de un Tutor.

Seguidamente, las universidades también diseñan las Líneas de Investigación de las cuales el participante en un Programa de Doctorado deberá basar sus estudios. La UFT tiene en el Doctorado en Ciencias de la Educación las siguientes:

  1.        Educación para la protagonización social.
  2.        Liderazgo para el cambio y la transformación educativa.

Del mismo modo, fundamentándose en las Líneas de Investigación pueden usarse  Modelos Teóricos o una Aproximación Teórica en las Tesis Doctorales.

Partiendo de que en los Modelos Teóricos los seres humanos construyen teorías para así explicar, predecir y dominar diferentes fenómenos (cosas inanimadas, eventos, o el comportamiento de los animales). En muchas circunstancias, la teoría es vista como un modelo de la realidad. Una teoría hace generalizaciones acerca de observaciones y consiste en un conjunto coherente e interrelacionado de ideas. Una teoría tiene que ser de alguna manera verificable.

Por lo tanto, se debe establecer la diferencia terminológica entre ‘modelo’ y ‘teoría’. El primero de esos términos según Alfaro (2000) es la representación de un sistema construido para estudiar un cierto aspecto de ese sistema o del sistema en su totalidad y “teoría” es un sistema lógico-deductivo constituido por un conjunto de hipótesis o asunciones, un campo de aplicación (de lo que trata la teoría, el conjunto de cosas que explica) y algunas reglas que permitan extraer consecuencias de las hipótesis y asunciones de la teoría.

Señala Padrón (1998) que la palabra ‘modelo’ se ha estado usando en múltiples acepciones distintas. Pero, en general, estas variaciones podrían reducirse, tomando en cuenta el impacto de uso, a dos grandes esferas de aplicación: la de las ciencias formales y la de las ciencias no formales.

Con relación al primer caso, el de las ciencias formales, el término se rige, ordinariamente, por la llamada «Teoría de Modelos», según la cual, dado un sistema formal (o sea, de naturaleza sintáctica, cuyo funcionamiento depende sólo de símbolos, de relaciones entre símbolos y de reglas que gobiernan esas relaciones), resultan «modelos» de ese sistema aquellas estructuras particulares que se rijan por el mismo funcionamiento de ese sistema formal. Según esto, «modelo» equivale a «interpretación» de un cálculo sintáctico o simbólico, o sea, equivale a cosas particulares cuyo funcionamiento queda descrito por las mismas reglas que rigen a un conjunto de símbolos.

En la esfera de las ciencias no formales, el término «modelo» oscila entre dos acepciones. Por un lado, equivale a la de «teoría», especialmente si se considera la condición de que toda teoría debe ser «formalizable», es decir, que debe ser susceptible de reducirse a un «cálculo», puesto en correspondencia con sus debidas «interpretaciones» semánticas. Por otro lado, otras veces el concepto de «modelo» se entiende de modo mucho más global, simplemente como «análogo» del objeto bajo estudio o del hecho que interesa, pudiendo ser, en este sentido, tanto de orden empírico (los modelos mecánicos, por ejemplo) como de orden teórico. La maqueta de un edificio, por citar un caso, sería en tal sentido un modelo del edificio en cuestión. Entre todas las demás, es ésta la `visualización’ que a veces se ha exigido. La ciencia moderna ha generado la noción de Modelo precisamente para sustraerla a estas limitaciones y hacerla servir para finalidades mayores.

Para justificar las acepciones anteriores Serrano (1975) señala que existen tres motivos por los cuales los representantes de las ciencias sociales tienden a usar la palabra `modelo’:

I. Las teorías son tan minúsculas, conteniendo un número tan pequeño de pasos deductivos, o se refieren a un campo de la realidad tan limitado, que la palabra ‘teoría’ parece demasiado pomposa para designarlo.

II. Incluso las teorías semiformalizadas son un fenómeno tan raro en las ciencias sociales que parece oportuno usar la palabra ‘modelo’ para señalar que tal teoría tiene, al menos parcialmente, una forma deductiva.

III. La palabra ‘modelo’ puede ser usada para señalar que una teoría es una simple aproximación, o que su aplicación está ligada a diversos postulados tendentes a reducir la complejidad de la realidad.

En pocas palabras, se explica que el modelo es diferente de la teoría porque el papel de la teoría es la explicación, mientras que el papel del modelo es la representación.

  REFERENCIAS:

Alfaro, M. (2000). Evaluación del Aprendizaje. Ediciones: FEDUPEL. Caracas – Venezuela.

Bunge, M. (1969). El Método Científico.

Morles, V. (1996). La educación de postgrado en el mundo.- Caracas: Universidad     Central de Venezuela: Facultad de Humanidades y Educación, 1981.

Padrón, J. (1998). Aspectos diferenciales de la investigación educativa. Modelo y Patrones de Variabilidad desde la Perspectiva Interteórica de la Acción, la Semiótica y el Texto.

Serrano, S. (1975): Elementos de Lingüística Matemática. Barcelona: Anagrama.

Tonon, G., Robles, C. y Meza, M. (2004) La supervisión en Trabajo social: cuestión  académica y cuestión profesional. Espacio Editorial. Bs. As.

Universidad Fermín Toro (2001). Manual de Trabajo de Grado. Normas para Elaboración y Presentación de los Trabajos de grado para la Especialización, Maestría y Tesis Doctoral. Barquisimeto. Caracas.